Judith Obaya: “Soy atleta extrema para luchar por la igualdad de la mujer”

Judith Obaya ha vivido el maltrato y después de tomar decisiones de vida para superarlo se reinventó hasta promover una marca de sí misma. Su historia es fascinante.

Judith Obaya, agente de policía y atleta extrema española.

Judith Obaya, agente de policía y atleta extrema española.

Por Roberto Martínez

Mujer todopoderosa, Judith Obaya es una atleta extrema que reúne las características que hicieron célebres a Ann Bancroft, la primera mujer que consiguió cruzar el Polo Norte viajando 1.700 kilómetros en 1986 en trineo desde Canadá; a Amelia Earhart, aviadora estadounidense que alcanzó fama mundial por sus récords y por intentar el primer viaje aéreo alrededor del planeta; y hasta a Lara Croft, heroína millenial intrépida e invencible que nació en un videojuego para encarnarse luego en el cine a través de Angelina Jolie.

Judith Obaya, una deportista inusual comprometida con la igualdad de la mujer.

Su pasión es quebrar retos insospechados. Desafíos que jamás haya enfrentado deportista alguno. Su bandera, concienciar a la reticente sociedad española e internacional acerca de la igualdad de la mujer respecto al hombre. Cuanto más mayúscula sea la proeza a realizar, más atractiva le resulta. Mientras habla con El Café Diario desde Madrid, sonríe distendida. Es espontánea, ocurrente Judith. Contra todo prejuicio, no inhibe. Empatiza. Está habituada a conquistar el mundo por partes, y ahora lo hace desde el diálogo a través de la pantalla de la computadora que revela su nuevo e impactante look. Lo suyo es reinventarse y vivir para contarlo.

“Me llaman exploradora, piloto, viajera, atleta… Yo siempre digo que en primer lugar soy mujer y madre. Luego, que me apoden como quieran. Soy agente de policía local para pagar mis facturas, y en mis ratos libres, que son muchos, me dedico al deporte extremo y procuro hacer cosas que no haya hecho nadie nunca anteriormente. Intento hacer algo cada año que suene fuerte y que sea bonito, pero por sobre todas las cosas que sirva para pedir la igualdad de la mujer comenzando por el deporte. Tengo muchos frentes abiertos. Lo que yo propongo, más un triatlón en el que me han ofrecido paticipar en Ginebra (Suiza) en julio. ¡¡Es la primera vez que voy a participar de uno!!”.

Soy mujer y madre. Luego, policía para pagar mis facturas, y en mis ratos libres me dedico al deporte extremo para hacer cosas que no haya hecho nadie nunca, que sirvan para pedir la igualdad de la mujer comenzando por el deporte”

Ser agente de policía fue como una alternativa porque con 18 años quise ingresar al ejército y no se me permitía. Nací en Bedriñana, un pueblo muy pequeñito que hay aquí en el norte de Asturias y la verdad es que vivía en plena ignorancia porque en aquella época no había medios tan al alcance como ahora. Mucho menos Internet. Veía televisión sólo durante el fin de semana, y libros cero. Entonces lo único que conocía del mundo exterior, por decirlo de alguna forma, era el ejército, y de oídas. En aquellos años en España a la mujer no se le permitía acceder al ejército. Entonces un buen dia dije estoy harta, esto me queda pequeño, quiero buscarme trabajo en otra parte, en otro país, quiero ver mundo, y cuando lancé eso, en mi casa mis padres se quedaron un poco tocados. Fue muy fuerte para ellos que su hija les dijera me voy con 18 años”.

Judith Obaya, en acción en una travesía en bicicleta.

Mi padre me sugirió entonces ser policía. Me dijo que no era lo mismo que el ejército pero era parecido y me convenció. Así que empece siendo agente de policía a los 21 años, y ahora -nací el 11 de abril de 1968 y me asumo orgullosa de cómo me veo y de lo que hago- estoy en un coche patrulla del 092, Seguridad Ciudadana”.

“Tengo dos hijos. Por una parte fue un error casarme muy poco después de entrar en la Policía. Pero por otro lado, ser madre ha sido una gran experiencia de la que no me arrepiento. Digo que fue un error porque yo no soy de estar en mi casa, de estar encerrada, y mucho menos de estar con alguien, con una persona como la que estaba conmigo cuando nos fuimos a convivir. No me arrepiento en tanto a que tengo dos hijos maravillosos a los que quiero muchísimo, con quienes comparto muchas aficiones, y a los que procuro transmitirles este espíritu de aventura que tengo, pero tuve que esperar muchos años para poder dedicarme a lo que yo quería“.

Empecé en la Policía a los 21 años después de que me convenciera mi padre tras mi ingreso frustrado al ejército y hoy patrullo las calles por las noches para el 092, Seguridad Ciudadana”

“Yo pienso que nunca es tarde. Siempre hay un momento para todo, y el mío llegó cuando tenía 40 años. Hay gente que puede hacerlo antes, otra después, pero nunca es tarde. La idea es no cerrarse las puertas, no ponerse límites, y tirar para delante”.

Judith Obaya consagra su vida a superar retos que atletas masculinos no toman.

“Eric, mi hijo mayor, tiene 21 años, y Gael, la niña, 19. Tienen nombres franceses porque es un país que me gusta muchísimo y me trae recuerdos muy bonitos desde que era niña cuando viajaba allí para bailar con el grupo folclorico que integraba. Me casé en Francia por eso, y quise ponerles nombres franceses que no tuvieran traducción en español porque no quería que los llamasen con nombres españoles. Los dos están en la universidad, son muy independientes y llevan ya su vida aunque están dentro de la casa. Unos días estan conmigo, otras veces con su padre. Van, vienen, pero tienen una vida muy independiente y me gusta. Me gusta que sean así porque así es como se aprende en la vida”.

Yo pienso que nunca es tarde. Siempre hay un momento para todo, y el mío llegó cuando tenía 40 años. La idea es no cerrarse las puertas, no ponerse límites, y tirar para delante”

Mi vida tiene muchas etapas y muchas cosas. Nadie podrá creer si les digo que también fui modista. Cosí muchísimo, ya no sólo ropa para vestir a mis niños o yo misma, sino ropa para la casa. Trabajé incluso en cosas de decoración para algún amigo. Hacía muchas cortinas, muchos edredones. Todo ese tipo de ropa de hogar, y también mucho ganchillo. Tejí muchísimo. Son cosas muy distintas a lo que hago ahora, pero me gustaban y me gustan”.

“La verdad es que siempre me apañé bien para sacar un poco de dinero de todo. Siempre trabajé muchísimo. Siempre estaba haciendo más de una cosa porque después de graduarme como policía seguí estudiando e hice informática tras jurar el cargo. Cosí mucho para poder ganarme un extra de dinero, y siempre hice de todo. Cuando naces en un pueblo empiezas a trabajar muy pronto. Entonces, la huerta, el campo, colaborar con la gente en las tareas que se hacen en conjunto como asfaltar caminos… en todas esas cosas yo me apuntaba. Incluso hice mi casa. Junto a mi padre levante mi casa. Desde los cimientos hasta el tejado. Encoframos, tabicamos, todo lo que se puede hacer en una casa de abajo hacia arriba lo hicimos entre mi padre y yo”.

El secreto de Judith Obaya para ser y estar bella a los 50, ser feliz dedicándole tiempo a lo que la apasiona.

Llama la atención lo polifacética que es Judith, quien, por otra parte, se mantiene muy atenta al movimiento feminista que crece y gana fuerza en Argentina, y del que se mantiene informada a través de las redes sociales y del contacto con amigos.

¿Qué es lo que la impulsa desde que comenzó a hacer deporte extremo?

Yo empecé hablando mucho del Alto al Maltrato y de todo lo que supone la agresión a la mujer. Me propuse llamar la atención por el problema que teníamos y tenemos en España. Lo que pasa es que suena tan fuerte esto que, aunque sigo peleando por ello, es como si aquí asustase a la gente.

Continúo queriendo ayudar, pero cuando hablas de igualdad en el deporte suena mucho más suave y así no asusto tanto a los patrocinadores o a la gente que pueda sentirse molesta con el tema. Aquí estamos muy sensibilizados con ello. Incluso me aconsejaron enfocarme en la igualdad en el deporte. Me dijeron que cuando hablaba de Alto al Maltrato los patrocinadores, los medios de comunicación y demás se echaban atrás porque no quieren entrar en ese debate. Me era muy difícil conseguir apoyo. Por eso procuro ahora centrarme en la igualdad de la mujer en el deporte para que a la gente no le suene tan fuerte, no se inquiete y no se sientan cohibidos.

Empecé tratando de concientizar pidiendo Alto al Maltrato a las mujeres, pero me recomendaron suavizar el tono porque decían que asustaba a los patrocinadores y a los medios de comunicación”

¿Por qué se cohíbe la gente, a qué le tiene miedo?

No sabría decirte por qué se reprimen. 2018 ha sido un año muy intenso en este tema y estamos muy sensibilizados con esto de la igualdad de la mujer. El asunto es que con el maltrato es como si se sintiesen mal hablando de ello. Hay mucha opinión dividida porque piensan que la ley que tenemos no es la adecuada. Que si facilita mucho las cosas, que si las dificulta… Mucha gente lo toma como un tema político en el que no quiere entrar y esto hace que sea difícil tratarlo como se debe, muy difícil.

Polifacética. Judith Obaya es una piloto experimentada y avezada.

¿Qué opina usted?

Yo siempre digo que cuando hablo del Alto al Maltrato a la mujer no significa que no esté de acuerdo con una ley que hay o que estoy de acuerdo con que se maltrate al hombre. No, para nada. Simplemente son cosas diferentes y yo lucho por una. Si en este caso una persona, hombre o mujer, quiere luchar por el alto al maltrato al hombre, que lo haga. A mí me tocó de cerca el maltrato a la mujer, y por eso quise meterme con este tema, pero no por un asunto político ni para tomar posición en ese sentido.

Le tocó de cerca sufrir el maltrato…

Sí, por partida doble. Por una amiga que sufrió maltrato físico muy fuerte, pero yo no la pude ayudar porque me enteré después. No tuve conocimiento del proceso que debió enfrentar de hospitalización y demás. Me enteré después porque estábamos un poco alejadas, y cuando retomé ese contacto con ella fue cuando me enteré de todo lo que le había pasado. Me dolió mucho y el acompañarla o simplemente hablar con ella a diario, ella dice que la ayudó muchísimo. Eso fue lo que me hizo tomar conciencia sobre el tema.

Por otro lado yo reconozco que sí recibí maltrato, pero durante 18 años estuve tan cortada que yo no tenía la opción de salir con amigos, de conocer a gente, de moverme con nadie. Solamente frecuentábamos a mi familia, y mi exmarido tenía un problema de celos tremendo. Entonces para evitar problemas me centraba simplemente en lo que era la familia. Por eso te digo que como no tenía contacto externo, cuando me divorcié fue como abrir una puerta al mundo. Es que habían sido 18 años sólo con mis hijos, con mi exmarido y con mis padres.

El maltrato me ha tocado muy de cerca por partida doble. Una amiga sufrió uno muy fuerte y debió superar un proceso de hospitalización, y en mi caso, mi exmarido tenía un problema de celos tremendo”

¿Cómo se termina con esto?

Yo lo que digo es que hay que pelear por los valores. Por la recuperación de los valores. Tenemos un problema educacional desde mi punto de vista, y esto no es un tema tanto del colegio o del entorno educativo sino un tema de la familia, de la casa, del entorno familiar. Mientras no eduquemos en valores, tendremos un problema porque todo ira a peor en vez de a mejor. Si educamos en valores desde la base, los niños crecerán teniendo una idea mucho mejor formada.

¿Qué le parece lo que sucede en Argentina?

Estoy muy al tanto de lo que sucede porque leo por las redes sociales a mucha gente de tu país y por la Red ONU Mujer. También tuve la gran oportunidad de convivir con gente de Argentina y de Sudamérica en el New York Summit de octubre del año pasado. Como digo siempre, todos tenemos las mismas preocupaciones, los mismos anhelos y las mismas ganas de todo. 2018 fue muy muy intenso aquí en el tema de la igualdad de la mujer, y también allí en Argentina.

¿Cómo se puede contribuir desde el lugar propio?

Seguiré en la línea de llamar la atención simplemente. Pienso que somos todos iguales. Unos tenemos unas habilidades y otros otras, y cada uno tiene que desarrollar la habilidad que quiera. Habrá mujeres que se sientan totalmente felices y realizadas siendo amas de casa y es muy loable, por ejemplo mi madre, que lucha día a día por tenernos a todos unidos y cerca como mamá, pero yo sé hacer deporte, no me canso, no me duele, y lucharé por hacer deporte y seguir en la línea que llevo para aportar mi grano de arena. Cada uno tenemos una habilidad. Tenemos que desarrollarla y con ella llegar a donde más lejos se pueda. Pero no somos todos iguales. Cada uno ha de hacerlo en su línea.

¿Está contenta por la repercusión que tiene lo que hace?

¡Sí, por supuesto! Aunque una siempre pretende que sea mayor. Ya haber llegado a Argentina es mucho para mí y un orgullo. Es más, me encantaría desarrollar un proyecto allí, por más difícil que sea. Lo que hago tiene mucha repercusión porque llama la atención que haya empezado a la edad que empecé, y ahora mucho más porque se trata de una mujer que sigue haciendo sin que importe el paso del tiempo.

Trabajo, hijos, deporte extremo… ¿Cómo hace?

A la gente le resulta curioso que trate de compaginar familia, trabajo, deporte, y también resulta diferente a los ojos de las mujeres. Piensan ¿a estas alturas por qué te expones a esto, no tienes ganas de descansar o de hacer otras cosas? La respuesta es la que dije antes. Me apasiona, me gusta, y cuando pasa eso no te cansas, no te duele, te gusta. Yo sé que voy a seguir haciendo esto durante mucho tiempo.

Estoy muy contenta con la repercusión que tiene lo que hago y haber llegado a Argentina para mí es un orgullo; me apasiona, me gusta, no me canso, no me duele, y ayudo”

¿Tiene ayuda en el trabajo para desarrollar estos proyectos?

En la Policía, en el trabajo, no me dan nada. Tengo los mismos privilegios exactamente que todos. Lo bueno que tengo es que estoy en el turno de la noche siempre. El turno de la noche como policía en Oviedo es un turno fijo, entonces trabajo un día sí, y dos no. Es decir, una noche me toca salir, y dos descanso. Entonces te permite mucho tiempo libre para entrenar. Y cuando bajo a Madrid 15 días para entrenar, lo que hago es cambiar con compañeros el turno de trabajo. Entonces ellos me hacen días a mí, y yo cuando estoy en Asturias les hago días a ellos. De esa manera puedo ir descansando y juntando días de trabajo y de descanso. Sí que es duro cuando estoy en Asturias, porque trabajo todas las noches seguidas los 15 días que estoy. Y trabajar por la noche y entrenar por el día me cuesta un poco. Me da un poco de pereza pero lo llevo bien y procuro organizarme.

¿Además del triatlón, que sigue?

Estoy aprendiendo a andar en patines porque nunca anduve y me han dejado todo un equipo de roll ski. Son como unas tablas de esquiar cortitas con ruedas. Se crearon para entrenar el esquí de fondo cuando no hay nieve y se utilizan para eso. También los usa la gente que no esquía y que si bien no hace esquí de fondo le gusta practicar. Hay mucha gente ya con este tema y se ha metido mucho hasta ponerse de moda en España.

Aprendo a andar en esos patines para establecer un récord en cuanto pueda. Mi idea era hacerlo en marzo en el Desierto de Monegros en Aragón pero no va a ser posible porque es muy pronto. El suelo no está compactado y habrá mucho barro, entonces, para hacerlo más llamativo, voy a hacerlo para agosto cuando la temperatura allí alcance los 40 grados.

Judith Obaya también ha soportado maltrato, pero se reinventó y lo superó.

Y más cosas. Estoy preparando otra travesía que será en kayac remando 250 kilómetros en un canal que hay aquí en España en abril o mayo. Necesito conseguir el kayac porque sin dinero no hay nada. El año pasado, en septiembre, iba a atravesar el Desierto del Sahara corriendo y llevaba un año trabajando con un patrocinador que me había prometido todo. El dinero, y me dejaba incluso el vehículo. Era una empresa de vehículos. Pero 4 días antes de salir para Sahara me dijo que no. Después de un año trabajando y con todo listo, fue un palo muy grande, lo pasé muy mal durante unos días porque me rompió todos los esquemas pero yo tengo muy claro lo que quiero y sé que haré esa carrera, la de patines, la del kayac y todo lo que pueda.

Le encanta desafiarse a sí misma, eh…

¡¡Me encanta!! Mucho, muchísimo. Si puedo hacer más dificil lo que haga, lo intento.

¿Y qué le dicen?

Mi hermana tiene un salon de cosmética, de belleza, y suelo estar por allí a ratitos porque me gusta hablar con las mujeres que van. Cuando les pregunto por qué no hacen deporte me dicen es que no tengo tiempo, que estoy con mis niños, que llega mi marido a casa, que la comida debe estar hecha, que no sé qué… y yo les digo, mira, no hay disculpa para no hacer una hora de deporte por lo menos 4 veces a la semana. No hay disculpa porque una hora se saca.

Si tú estás bien contigo misma, y te sientes bien haciendo ese rato de deporte por poco que sea, vas a estar más receptiva, te vas a sentir mejor, vas a tener una vida más agradable y te vas a sentir más realizada tanto contigo como con tu familia. Entonces tus niños lo van a agradecer, tu marido lo va a agradecer, y vais a estar más unidos. Porque si tú estas dejando de hacer una cosa porque te sientes obligada, que no es que te lo quite alguien, no es que te lo van a quitar tus niños si estan en el colegio ni te lo va a quitar tu marido si esta trabajando, o tú cuando estas trabajando, pero si no lo haces pensando qué, llegará un momento en que te sientas mal porque vas a sentir que algo te falta. Entonces vale más organizarse bien y dedicarle esa hora al deporte, que no hacerlo.

A las mujeres les digo que se quieran, que se cuiden, que hagan deporte una hora por día. Una hora se saca. Van a sentirse mejor, van a estar más receptivas y su entorno lo va a agradecer”

Parece un buen consejo.

Yo digo siempre que hay tres pilares muy importantes que tenemos que tener en cuenta. El primero, que hay que romper estereotipos porque aunque seas una maravillosa mamá, secretaria o lo que seas, no hay por qué dejar de hacer otras cosas que gustan. Hay que ser en el trabajo, pero en el ocío también y quererse mucho a una misma. Guardarse su ratito para cuidarse.

El segundo es que nunca es tarde. Empecé a hacer estas cosas con 20 o 21 años y lo hice hasta que me casé, pero a los 40 volví a empezar. Nunca es tarde para volver a empezar o retomar algo. No hay impedimento por más que tengas 40, 50 o 60 años, nunca es tarde.

Y la tercera es que tenemos todos juntos que creer en los valores. Luchar por la igualdad y por lo que deseemos, pero sobre todo por los valores. Educar para que las generaciones que vienen tengan un buen apoyo nuestro para crecer en los valores, en las cosas verdaderamente importantes de la vida.

Judith Obaya, atleta extrema y formidable.

Hay que cuidar 3 pilares; romper estereotipos y cuidarnos a nosotras mismas, saber que nunca es tarde para empezar o retomar lo que nos gusta, y luchar por la igualdad educando en los valores”

De tener pareja ni le pregunto…

No es incompatible esto que digo con tener una pareja. Hay personas que administran mejor el estar solo, como yo, pero otras personas necesitan estar rodeadas de gente o tener un apoyo diario. Yo pienso que no hay que forzarse a esa compañía porque la compañía la tienes en el gimnasio, la tienes en el trabajo… Cuando me divorcié, lo primero que hice fue apuntarme a un grupo de montaña, a un grupo de natación, a un grupo del gimnasio… ¡¡Quería conocer gente!! Yo había pasado muchos años sin conocer gente, moviéndome nada más que en un círculo muy pequeño con la familia y entonces no tenía amigos, no tenía a nadie en el exterior. Así que me integré a estos grupos para poder ampliar el círculo.

Hay que saber administrarla, pero la soledad es buena porque te hace trabajar mucho contigo mismo y te hace mucho más fuerte.

Cuando me solté después de todo ese tiempo fue empezar de cero otra vez, pero no me costó porque soy una persona abierta y cuando das ese paso tienes que darlo convencido de que haces lo mejor por ti, aunque ya no sea por el resto de la familia. Tú eres la persona que debe estar primero, porque si tú no estas bien no van a estar bien tus hijos y tampoco van a estar bien tus padres.

Hay que mentalizarse.

Yo me mentalicé de eso y no me costó. Me dolió, pasé por una depresión muy grande, pero salí con ganas y me reinventé por decirlo de alguna manera. Hay que ser fuerte, yo reconozco que es muy duro, pero de todo se sale. Hay que tener fortaleza y voluntad.

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