Alejandro Horowicz: “La Revolución Francesa marcó la historia del mundo”

En su más reciente obra, ‘El Huracán Rojo’, el ensayista conecta las revoluciones francesa y rusa para interpelar al capitalismo, hilo conductor del presente.

Alejandro Horowicz

Alejandro Horowicz (Foto gentileza www.sociologia.sociales.uba.ar )

Por Rodolfo Colángelo
rodocolangelo@yahoo.com

Alejandro Horowicz, ensayista y doctor en Ciencias Sociales, establece un hilo conductor entre la Revolución Francesa y la Revolución Rusa de octubre de 1917 en su último libro ‘El Huracán Rojo’, donde establece una estrecha relación de ambos acontecimientos que marcaron el rumbo de los cambios sociales y, en definitiva, el devenir de la historia mundial. Devenir que, de una u otra manera, continúa hasta nuestros días.

El autor de ‘Los Cuatro Peronismos’, entre otras obras, explicó en diálogo con ‘El Café Diario’ las razones por las cuales sostiene que, como se lee en la contratapa de su libro “ni la democracia política, ni la increíble transformación tecnológica, ni la reducción de la jornada laboral o la educación de las masas pueden concebirse por fuera de un proceso que arrancó antes de 1789 en Francia y se prolonga más allá de 1917, en todo el planeta”.

Eje del proceso revolucionario

En su libro sostiene que hay un hilo conductor entre las Revoluciones Francesa y Rusa. ¿Qué es lo que las une?

Partí de una hipótesis que propone León Trotsky en ‘Historia de la Revolución Rusa’ que es estudiar el doble poder como un eje posible para interpretar un proceso revolucionario. Para esto hay que mirar el doble poder ya no como el poder soviético frente a los poderes habituales, en este caso el zarismo, sino entendiendo a éste como un poder antitético alternativo. Si esto se estudia se ve qué sucede en los conflictos sociales entre dos clases antagónicas. Cualquier clase antagónica construye una especie de contralegitimidad para actuar contra la legitimidad del poder existente.

Alejandro Horowicz con su obra más reciente
Horowicz con su obra más reciente

En los movimientos previos a la Revolución Francesa, existía la Asamblea Estamental en la que la burguesía, denominada Tercer Estado, votaba después de la Iglesia y la aristocracia, quedando claramente en posición de minoría. Después, con la Revolución, se erige la Asamblea Nacional con votación directa. Podemos ver entonces el surgimiento de un poder alternativo al orden monárquico y la conformación de un nuevo orden político que toma la Bastilla como símbolo. El París popular se arma y construye la legitimidad armada.

El hilo conductor

Algunos teóricos europeos sostienen que las revoluciones ya no son posibles porque no existe la clase obrera, menos aún la clase obrera armada, y hacen hincapié en movimientos autogestivos como los chalecos amarillos.

Si uno cree que se va a repetir una revolución del pasado, no entiende ni las revoluciones del pasado ni los problemas actuales. Cuando digo que hay un hilo conductor entre la Revolución Francesa y la Revolución Rusa no estoy diciendo que la segunda es una revolución ampliada de la francesa. Esta es una trivialidad que se repitió muchas veces, y que se suele basar en que no hay que investigar nada porque las revoluciones no sirvieron para nada, ya que en ambos casos los movimientos de masas fueron derrotados.

Una revolución toma los problemas de su tiempo y los empuja en una dirección determinada y que, en la medida que los resuelve, plantea nuevos problemas”

Lo que quiero decir es que la revolución como problema no es un problema concluido. No es que una recupera a la otra, sino que una revolución toma los problemas de su tiempo y los empuja en una dirección determinada y que, en la medida que los resuelve, plantea nuevos problemas. Karl Marx decía que, en un momento de enfrentamiento puede suceder que ninguno de los contendientes venza al otro y esto dé como resultado una tragedia. Marx no nos prometía el paraíso. Si era el profeta de la revolución comunista y ésta no sucedió, sería un falso profeta. Sin embargo se lo sigue leyendo porque es capaz de explicar los fenómenos de los conflictos sociales que genera el capitalismo como hilo conductor del presente.

Todo está vivo

¿Cómo vemos el presente?

Cuando vemos el presente observamos que todo lo que está vivo, desde un sindicato a un partido político, desde el movimiento de mujeres hasta la reflexión crítica, todo se ha constituido en el proceso que arranca en la Revolución Francesa. Y continúa durante todo el siglo 19, desemboca en la Revolución Rusa, en la enorme reacción que suscita en Europa, en la guerra civil europea que tuvo lugar entre 1917 y 1939, en la derrota proletaria de esta guerra civil, y en la Segunda Guerra Mundial que surgió porque no hubo revolución socialista triunfante en Europa.

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